Hace mucho tiempo que tengo pendiente este post, mejor dicho varios post, en los que la idea era ir contando en cierto modo como avanzamos mi chiquito y yo en lo que a cuernos respecta.
Quienes hayan leído nuestros blogs últimamente habrán notado que se ha incrementado la publicación sobre este tema y eso, desde luego, no es casual.
Venimos recorriendo un camino intenso y de múltiples relieves, lo cual lo convierte en un viaje muy movido pero sumamente gratificante.
Releía hoy un viejo post, que escribí cuando recién comenzábamos a adentrarnos en este maravilloso mundo del cuckolding, y note inmediatamente como cada idea desarrollada entonces, se confirma y reafirma hoy, como cada objetivo apenas esbozado ayer, hoy es ya una realidad.
Este proceso continúa en marcha, pero estamos en un estadio muy diferente al de entonces, y hemos pasado por diferentes etapas.
La profunda resistencia que Hernán experimentaba en un principio llego por momentos a convertirse en obstáculos, obstáculos que requirieron de mucho trabajo, (de esa doma lenta pero efectiva), para ser superados y convertirse en saltos cualitativos, que nos permitían ir traspasando cada vez un nuevo límite.
Si debo rescatar una cualidad fundamental en Hernán ese seria su profunda vocación de entrega, de mí, la firmeza en cuanto al objetivo y de nuestra relación la confianza y el profundo AMOR que nos tenemos.
Sin aspectos tan fundamentales todo habría sido muy diferente. Nos han servido de cimiento, de contención y de guía en los momentos difíciles, impidiéndonos cometer errores insalvables, evitando que pudiéramos lastimarnos.
Y también han sido un condimento esencial que aportó lo necesario para que toda la experiencia fuera tan INTENSA.
Ya contare luego mayores detalles pero, para dar un ejemplo, en alguna ocasión Hernán entró en crisis por la intensidad de la experiencia , se encontraba muy consternado, imposibilitado de manejar todo ese mar de sensaciones que lo inundaban.
Sentimientos encontrados, tan temidos como deseados, le pasaban por encima como una aplanadora y sin darle opción a nada.
En un primer momento me asuste, no deseaba que el padeciera dolor del malo, (¿me explico?) esa idea me desesperaba y, por un momento, me corrió de eje, me saco de rol.
Pero fue momentáneo, el objetivo me sirvió de guía para retomar el rol y la tarea. Sabía lo que quería y sabia que debía hacer para conseguirlo.
Lo contuve, lo acompañe por ese tornado de sensaciones para que pudiera poco a poco disfrutarlas y capitalizarlas.
Su entrega, esa entrega desde las entrañas, esa adoración que me profesa, surgían nuevamente, dando por tierra con cualquier temor, centrándolo en lo que es su principal deseo: SERVIRME.
Y siempre, en cada acción, en cada sensación, en cada ida y vuelta de este proceso: nuestro AMOR, que contiene, que alimenta la relación y hace que, definitivamente, el juego deje de ser tal.
Como sentir tan real la escena?
Como hacerlo sin ser una pareja que se ama?
Esta última pregunta nos la hemos hecho muchas veces, y llegamos a la conclusión de que seguramente podríamos practicar el cuckolding sin estar enamorados, pero hay algo de lo que estamos seguros, jamás sería tan intenso, nunca sería igual.
Su entrega, mi firmeza, nuestro Amor…
esta historia continuará…